Cualquier persona que sea propietario de un auto y tenga la necesidad de hacer un recorrido por la CDMX seguramente en al menos una ocasión ha pasado por una calle llena de fastidiosos baches que son verdaderamente enormes, te aseguro que no exagero puesto que hace unos días sufrí las consecuencia de haber caído en uno.

Esa tarde el cielo parecía que se caería de tanta lluvia, me encontraba alistándome para regresar a casa después de un largo día de trabajo cuando escuche sonar mi teléfono era mi mamá que me pedía pasar por unas compras que me solicito que hiciera por ella, ya pasaban de las seis de la tarde cuando termine con su encargo y ahora si emprendería el regreso a casa aunque el chubasco no daba tregua por lo que las calles se encontraban totalmente inundadas cuando tuve la mala fortuna de caer justo en un bache tan hondo que no podía salir de ahí; pase más de diez minutos intentando dejarlo atrás, pero era inútil ya me sentía muy desesperada de no lograr nada descendí del auto y el agua me llegaba casi hasta las rodillas no podía hacer nada ya me encontraba totalmente empapada entonces me disponía a llamar a la compañía de seguros del auto para que me  proporcionaran la asistencia cuando de pronto un hombre se apiado de mí, el señor bajo de su camioneta y me ofreció ayuda a lo que de inmediato le agradecí y obviamente respondí que si tardamos unos veinte minutos más consiguiendo unos lazos para amarrar mi coche a su defensa y remolcarlo, no me lo van a creer en todo ese tiempo no se acercó ni una sola patrulla a ofrecer ayuda ni nada hasta el momento en que el buen samaritano ya estaba jalando mi carro fue como una se apareció.

Ese día por la mañana cuando salí rumbo a la oficina nunca hubiese imaginado que unas horas más tarde me pudiese pasar algo así, me encontraba varada en medio de la calle empapada metiendo mis zapatillas en un río de agua de lluvia, sola, mojada y con frío fue muy desesperante pasar por eso pero si piensan que ya había pasado lo peor no para nada mi auto sufrió un golpe que le rompió el eje, como si no hubiese sido suficiente todo esto todavía tenía que lidiar con otra situación más.

Pero estoy convencida que esto paso gracias a que la instancia encargada de la renovación del asfalto de las calles y avenidas no hace su trabajo como debe ser provocando estas circunstancias y lo peor es que si se puede prevenir que así como yo o cualquier otra persona tuviese un incidente de este tipo, claro si tan solo hubiesen colocado unos trafitambos o tambos de tráfico quizá tal vez es que no los conocen, pues bien yo les describo brevemente que son y para que se usan: estos son unos productos o dispositivos de seguridad con figura que asemeja un tambo este es de color anaranjado y son usados para delimitar un área de trabajo los cuales sin duda son precisamente muy útiles para desviar el trayecto de un automovilista debido al cierre de una vialidad derivada de una zona en construcción o en reparación y de esta forma  encaminarlo por una ruta alterna de libre tránsito, pero también en casos como el que me sucedió son de utilidad ya que de esa manera se le notifica al conductor que en ese lugar se encuentra un hoyo ya sea por un bache o por una coladera destapada cosa que también es común desviando entonces su trayecto momentáneamente a otro carril. Lo peor es que aparte me dio un tremendo resfriado que sigo en cama con temperatura y mi auto en el taller.