Propuesta en el fondo del mar

Después de cuatro años de noviazgo era hora de hacer LA pregunta. Ya había elegido la fecha para hacerlo, iba a ser durante nuestras vacaciones, donde quería recomponer la situación después de haber elegido vuelos baratos en lugar de llevarla en primera clase, pero ya saben cómo es la economía del país. Lo hice para tener más efectivo disponible durante nuestro viaje. Pero lo que me carcomía por dentro es que no sabía cómo hacerlo, había tantas formas pero ninguna me convencía, quería que fuera algo nada convencional.

Me rompía la cabeza imaginando escenarios, pero no sabía si le iba a gustar. Hasta que una tarde nos vimos para ver algunas películas, le dije que viéramos alguna de Disney y ella dijo que pusiera la de la Sirenita, pues era su princesa favorita. Sólo me faltó gritar ‘Eureka’, pero el foco se me prendió y supe la manera perfecta para pedirle que se convirtiera en mi esposa.

El día llegó, nos fuimos a Cozumel y pasamos los primeros dos días disfrutando del sol, la arena, el mar y nuestras maravillosas compañías. Salimos a comer a restaurantes e hice la finta como si le fuera a proponer matrimonio con algunas técnicas clásicas como pedir dos copas de champagne, o un pastelito para el postre, etc. También vimos los atardeceres en el mar, donde hicimos figuras en la arena, en la segunda noche lo disfrutamos a la luz de unas velas, igual creyó que me le iba a declarar pero no fue así, todo lo había dejado para el tercer y último día.

Ese día llegó y muy cerca del atardecer tomamos un bote para ir a bucear. En la mañana le había regalado un bikini que parecía el de la sirenita, lo que le sacó una risa. El día había comenzado bien. Nos fuimos a buces y no notó que mi traje de baño era azul con dibujos de Flounder, el mejor amigo de la princesa submarina de Disney. ¿Ya se imaginan por dónde va todo?

Bueno, pues nos fuimos a bucear y el lanchero nos llevó a un lugar donde había muchos cangrejos que se juntaban con los peces, como la escena donde Sebastián canta ‘Debajo del mar’. Mientras nos sumergíamos y disfrutábamos del paisaje submarino, saqué el anillo, el cual sostenía con mucha fuerza ya que no quería perderlo. Al verlo, ella abrió grandes los ojos, los cuales podía ver a través de los visores y nadó hacia mí, abrazándome y tomé eso como un sí. Se lo puse en el dedo y seguimos con nuestro paseo por las profundidades del mar cristalino.

Al salir, rompió en llanto en la lancha, ya que en verdad ella se había sentido como su personaje favorito, la Sirenita, como ya les mencioné, y dijo que ya imaginaba que me le iba a proponer pero jamás se le pasó por la mente que fuera de esa forma, así que nos fundimos en un beso justo en el atardecer, mientras volvíamos en nuestra lancha hacia el hotel. Pero esa historia no se las contaré.

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Un día de caos

Cualquier persona que sea propietario de un auto y tenga la necesidad de hacer un recorrido por la CDMX seguramente en al menos una ocasión ha pasado por una calle llena de fastidiosos baches que son verdaderamente enormes, te aseguro que no exagero puesto que hace unos días sufrí las consecuencia de haber caído en uno.

Esa tarde el cielo parecía que se caería de tanta lluvia, me encontraba alistándome para regresar a casa después de un largo día de trabajo cuando escuche sonar mi teléfono era mi mamá que me pedía pasar por unas compras que me solicito que hiciera por ella, ya pasaban de las seis de la tarde cuando termine con su encargo y ahora si emprendería el regreso a casa aunque el chubasco no daba tregua por lo que las calles se encontraban totalmente inundadas cuando tuve la mala fortuna de caer justo en un bache tan hondo que no podía salir de ahí; pase más de diez minutos intentando dejarlo atrás, pero era inútil ya me sentía muy desesperada de no lograr nada descendí del auto y el agua me llegaba casi hasta las rodillas no podía hacer nada ya me encontraba totalmente empapada entonces me disponía a llamar a la compañía de seguros del auto para que me  proporcionaran la asistencia cuando de pronto un hombre se apiado de mí, el señor bajo de su camioneta y me ofreció ayuda a lo que de inmediato le agradecí y obviamente respondí que si tardamos unos veinte minutos más consiguiendo unos lazos para amarrar mi coche a su defensa y remolcarlo, no me lo van a creer en todo ese tiempo no se acercó ni una sola patrulla a ofrecer ayuda ni nada hasta el momento en que el buen samaritano ya estaba jalando mi carro fue como una se apareció.

Ese día por la mañana cuando salí rumbo a la oficina nunca hubiese imaginado que unas horas más tarde me pudiese pasar algo así, me encontraba varada en medio de la calle empapada metiendo mis zapatillas en un río de agua de lluvia, sola, mojada y con frío fue muy desesperante pasar por eso pero si piensan que ya había pasado lo peor no para nada mi auto sufrió un golpe que le rompió el eje, como si no hubiese sido suficiente todo esto todavía tenía que lidiar con otra situación más.

Pero estoy convencida que esto paso gracias a que la instancia encargada de la renovación del asfalto de las calles y avenidas no hace su trabajo como debe ser provocando estas circunstancias y lo peor es que si se puede prevenir que así como yo o cualquier otra persona tuviese un incidente de este tipo, claro si tan solo hubiesen colocado unos trafitambos o tambos de tráfico quizá tal vez es que no los conocen, pues bien yo les describo brevemente que son y para que se usan: estos son unos productos o dispositivos de seguridad con figura que asemeja un tambo este es de color anaranjado y son usados para delimitar un área de trabajo los cuales sin duda son precisamente muy útiles para desviar el trayecto de un automovilista debido al cierre de una vialidad derivada de una zona en construcción o en reparación y de esta forma  encaminarlo por una ruta alterna de libre tránsito, pero también en casos como el que me sucedió son de utilidad ya que de esa manera se le notifica al conductor que en ese lugar se encuentra un hoyo ya sea por un bache o por una coladera destapada cosa que también es común desviando entonces su trayecto momentáneamente a otro carril. Lo peor es que aparte me dio un tremendo resfriado que sigo en cama con temperatura y mi auto en el taller.

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Fuente: Señales Vimar

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