A la mayoría de las personas que temen viajar en avión les preocupan situaciones muy concretas y que de llegar a pasar serían verdaderamente graves, pero que de hecho suceden con mucha menor frecuencia de lo que pensamos.

Entre los principales temores se encuentran las fallas técnicas en el funcionamiento del avión, que puedan provocar un accidente; una caída en el mar; un aterrizaje forzoso o la pérdida de presión u oxígeno en la cabina.

Otros miedos están más centrados en los individuos y algunas afecciones particulares; por ejemplo, la claustrofobia que sufren algunas personas ante la idea de estar “encerradas” en una cabina. Y, lamentablemente, también debemos tener en cuenta los temores que se han generado a partir de hechos muy concretos, que si bien son aislados, han impresionado al mundo; por ejemplo, los atentados terroristas del 11 de septiembre.

Todos esos temores son muy reales y algo serio para quien los experimenta. Sin embargo, pese a que los accidentes aéreos ocurren, estos son mucho menos frecuentes que los automovilísticos. Y si bien los atentados también han sucedido y han sido devastadores, las medidas de seguridad, que son cada vez más extremas, al menos parecen funcionar para prevenir nuevos ataques.

Pero hay otro tipo de contratiempos que son parte de la operatividad cotidiana de las líneas aéreas y los vuelos del avión y que pese a no ser tan terribles como un accidente, sí pueden ser una pesadilla para quien los vive. Recientemente trascendió el caso de un pasajero que fue obligado a bajar del avión de una conocida aerolínea estadounidense, porque ésta sobrevendió el vuelo.

La situación llegó a los medios, porque el pasajero, médico de profesión, no estaba dispuesto a perder su vuelo pues, según argumentó, el viaje era por motivos de trabajo y tenía que llegar a su destino para atender a un paciente. Como no lograron hacer que el pasajero descendiera por su voluntad, los empleados de seguridad de la aerolínea lo bajaron con lujo de violencia. Este hecho desató la indignación, tanto de otros pasajeros, quienes filmaron y fotografiaron la agresión, como de la opinión pública, que reaccionó contra la aerolínea en cuanto los videos e imágenes empezaron a circular por las redes sociales.

El caso fue verdaderamente de terror, pero lo que también da miedo, es que la aerolínea estaba en todo su derecho; no de tratar al pasajero con violencia, por supuesto, pero sí de hacerle perder su vuelo a causa de la sobreventa.

A raíz de este incidente y de otros que se suscitaron poco tiempo después, se dieron a conocer otras de las extrañas formas en que las aerolíneas pueden afectar a sus clientes, sin que por ello incurran en algún tipo de infracción. No es por desanimarte de viajar en avión, ya que pese a todo, ésta sigue siendo una de las formas más seguras, rápidas y si se trata de aerolíneas como Volaris, económicas de trasladarse. Pero sí toma tus precauciones, porque estos son algunos de los “riesgos” a los que tienes más posibilidades de enfrentarte al viajar en avión.

  1. Vuelo sobrevendido

Vender más lugares de los que realmente hay disponibles es, por alguna extraña razón, una práctica común y autorizada en las aerolíneas. Lo cierto es que la mayoría de los pasajeros no terminan como el desafortunado médico, pues antes que nada las aerolíneas solicitan voluntarios para que cedan su lugar y acepten ir en otro vuelo; a cambio pueden ofrecerles descuentos para consumir durante su espera en el aeropuerto e incluso el pago de una noche de hotel, si el próximo vuelo sale hasta el día siguiente.

  1. Retrasos de hasta tres horas, sin compensación a los pasajeros

Los aviones suelen estar entre los medios de transporte más puntuales y la mayoría de los pasajeros tenemos la idea de que si existe algún retraso, particularmente uno muy prologando, la aerolínea tratará de resolver todos los problemas que esto pudiera causarnos. Sin embargo, esto último no es tan exacto. Un vuelo puede tener un retraso de hasta tres horas y las aerolíneas no están obligadas a dar ningún tipo de compensación a sus pasajeros. Si ellos se ven obligados a gastar de más porque tienen que comer en el aeropuerto, o peor aún, si pierden un vuelo de conexión, la aerolínea no les ayudará a solventar estos costos.

  1. Cancelaciones o cambios de horario arbitrarios, también sin compensación

Si el vuelo debe cancelarse o posponerse por causas fuera del control de la aerolínea, como fenómenos climáticos, ésta no se compromete a pagar los gastos ni compensar los contratiempos que esta situación pudiera causar a los pasajeros. Y si estos no pueden viajar en la fecha reagendada, tendrán que cubrir los gastos generados por el cambió de vuelo, como si ellos lo hubieran decidido.